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Preguntas Frecuentes

Vínculos entre la violencia de género y el medio ambiente: Cuestiones clave y voces desde América Latina

Preguntas frecuentes​.

El 10 de Septiembre de 2020, la UICN y otros asociados presentaron los hallazgos clave sobre los vínculos entre la violencia de género y el medio ambiente (la grabación del webinar está disponible aquí). Se registraron casi 400 personas y asistieron más de 250, provenientes de organizaciones ambientales, ministerios ambientales, el sector académico y otras organizaciones de desarrollo sostenible, quienes realizaron numerosas preguntas a las ponentes. Este documento de Preguntas Frecuentes está diseñado para responder las preguntas más comunes. Las preguntas y respuestas están organizadas en 5 temas principales:

  • Metodología de la publicación;
  • Conocimientos sobre los vínculos entre violencia de género y medio ambiente; 
  • Herramientas y estrategias para abordar la violencia de género en la programación ambiental; 
  • Colaboración entre sectores; y
  • Política nacional e internacional.

Explore las preguntas y respuestas.

¿Son las 300 encuestas respondidas en el estudio una muestra representativa?

Como se indica en la publicación, la encuesta fue enviada a varios miles de personas a través de las redes de la UICN y de USAID y 303 respondieron, por lo que no se trata de una muestra representativa y no debería extrapolarse. Asimismo, aunque el mayor número de respuestas procedió de América Latina, estos números son ilustrativos y no deberían emplearse como representación de ninguna región. Aunque no sea representativa, la encuesta recabó información crucial para entender mejor los conocimientos, brechas, necesidades y desafíos de los profesionales ambientales en el abordaje de los vínculos entre la violencia de género y el medio ambiente mediante la recolección de datos cuantitativos y cualitativos, lo que enriqueció considerablemente los hallazgos presentados en la publicación. 

¿Cuáles son los tipos de violencia de género identificados en esta publicación?

Vínculos entre la violencia de género y el medio ambiente: La violencia de la desigualdad define la violencia de género como cualquier daño, real o potencial, perpetrado contra la voluntad de una persona por razón de su género. Esta abarca muchas expresiones diferentes de violencia, entre ellas: abuso físico, sexual y emocional; acoso sexual; acecho; violación, incluidas las violaciones “correctivas” y las violaciones como táctica en situaciones de conflicto; violencia doméstica y violencia de pareja; matrimonio infantil; trata de personas; mutilación genital femenina; y las violaciones y privaciones económicas, incluida la desheredación y el acaparamiento de tierras. A lo largo de la publicación se identifican diferentes tipos de violencia de género en relación con los múltiples sectores ambientales. Por ejemplo, la violencia de pareja o la coacción sexual por parte de autoridades, empleadas en ambos casos para mantener el control sobre el acceso a la tierra y los recursos naturales; el riesgo de violencia sexual y física en la recolección de agua y leña; la explotación sexual de mujeres y niñas asociada a la pesca y minería ilegales; un aumento de la violencia doméstica en comunidades cercanas a megaproyectos e industrias extractivas, así como un aumento del acoso y violaciones asociadas a la llegada de hombres para trabajar en estas industrias; el matrimonio infantil vinculado al cambio climático; o las amenazas y violencia física y sexual contra las mujeres defensoras de los derechos humanos ambientales.

¿Por qué se emplea el matrimonio infantil como una estrategia de supervivencia en contextos ambientales? 

Existen múltiples razones por las cuales las familias casan a sus hijas (y en ocasiones a sus hijos) a edades tempranas, las cuales varían en y dentro de los países. Pero todas ellas están arraigadas en tradiciones y normas de género discriminatorias y suponen una violación de los derechos de los niños. A pesar de la reducción del matrimonio infantil en las últimas décadas, los impactos del cambio climático están contribuyendo a la toma de decisiones para sobrevivir, entre las que se encuentran los matrimonios infantiles y forzosos. En muchos casos, la pérdida de los medios de subsistencia causada por desastres naturales, como inundaciones, sequías, huracanes, tifones y otros desastres relacionados con el clima, lleva a muchas familias a ver el matrimonio infantil como una estrategia de supervivencia. Por un lado, con la esperanza de garantizar a sus hijas un mejor sustento y por otro para beneficiarse de la dote, en aquellas culturas donde el futuro marido paga a la familia por casarse con su hija, o para poder hacer frente al costo de la dote en aquellos casos donde la familia de la novia debe pagar al novio, ya que esta aumenta con la edad de la hija. Conforme los impactos del cambio climático se vuelven más severos, ya se está documentando un aumento de los matrimonios infantiles vinculados a desastres naturales, por ejemplo, en Sudán del Sur, Etiopía, Bangladesh y Mozambique. En Malawi, el gobierno reportó en una evaluación de necesidades un mayor riesgo para las niñas de ser casadas a edad temprana a consecuencia de desastres como inundaciones. 

Además del intercambio de “sexo por pescado” para comer y la trata de personas en la pesca ilegal, ¿que otro tipo de situaciones de violencia de género se han documentado en la pesca?

Aunque el “sexo-por-pescado” y la trata de personas en la pesca ilegal son los tipos de violencia de género más documentados en el sector pesquero, no son los únicos. La violencia de género se emplea para mantener el control sobre las dinámicas de poder desiguales en el acceso a los recursos pesqueros y está arraigada en normas de género discriminatorias. Por ejemplo, en algunas comunidades las mujeres tienen prohibido pescar o acceder a las capturas más rentables y las violencias física, psicológica y sexual en ámbitos domésticos se emplean para prevenir que las mujeres participen en la pesca o accedan a las capturas más rentables, como se ha documentado en África, o para evitar que participen en la toma de decisiones en organizaciones pesqueras, como se documentó en las islas del Pacífico o en América Latina. Además, estas desigualdades de poder también pueden ser explotadas por personas en posiciones administrativas de poder, como se documentó en Camerún, donde las autoridades responsables del control de la seguridad, que controlan las licencias de las embarcaciones y los permisos de residencia, acosaron a algunas mujeres procesadoras y vendedoras de pescado y las coaccionaron para que mantuvieran relaciones sexuales a cambio de parar el acoso. 

¿Es la discriminación por sexo considerada violencia de género? 

La discriminación por sexo no es una forma de violencia de género en sí misma, aunque crea condiciones que pueden facilitar el uso de esta violencia como una forma para mantener las desigualdades de poder. La violencia de género, por ejemplo la violencia física, psicológica, sexual o económica, es por lo tanto un síntoma y una herramienta de la desigualdad. La discriminación basada en el sexo en puestos de trabajo ambientales, por ejemplo, es habitual en muchos países, ya sea bajo el pretexto de la seguridad o de la dificultad del trabajo, o por el mero hecho de preventir que las mujeres obtengan roles de liderazgo y participen en la toma de decisiones. Estos comportamientos crean un ambiente de permisividad que puede conducir (y a menudo conduce) a la perpetración y aceptación de múltiples formas de violencia de género como la violencia psicológica en forma de manipulación o humillación; el acoso, incluido el acoso sexual; o la coacción sexual, entre otras. Por ejemplo, como se mencionó en la publicación en un caso documentado en campos de protección de tortugas en México, las mujeres jóvenes voluntarias sufrían avances sexuales no deseados y acoso, pero muchas no se atrevían a reportarlo ya que el supervisor discriminaba y ofrecía menos oportunidades a aquellas que no consentían estos comportamientos. La discriminación por género y la violencia de género a menudo se entrelazan con otras formas de discriminación en función de la edad, la etnia y la orientación sexual, entre otras. Como se ha documentado en varios estudios de Estados Unidos, las mujeres de minorías étnicas tienen más probabilidad de sufrir acoso que otras mujeres. Sin embargo, es importante destacar que debido a que la violencia de género es un método de control, en muchos casos donde está normalizada, aquellas personas que sufren esta violencia pueden, en algunas ocasiones, no ser capaces de distinguirla de la discriminación basada en el sexo o el género como una experiencia separada. Esto puede afectar la manera en que pueden conseguir, y consiguen, apoyo. 

¿Qué sectores ambientales consideran que deberían ser priorizados para la generación de información y nuevos estudios de caso sobre violencia de género? Quiero investigar estos temas, ¿por dónde empiezo?

Vínculos entre la violencia de género y el medio ambiente incluye un anexo con una lista de temas y preguntas de investigación recomendadas que requieren más evidencias y datos para poder entender mejor los vínculos en todos los sectores, países y contextos. Debido a la falta generalizada de información y datos sobre la violencia de género, y más aún en contextos ambientales, existen oportunidades de investigación en todos ellos, tanto a nivel global como regional o local. Por ejemplo, existe poca información sobre la práctica de “sexo-por-pescado” fuera de África o hay pocas organizaciones documentando la violencia diferenciada por género que experimentan las mujeres defensoras de los derechos humanos ambientales en particular. Pero sobre todo es necesario documentar buenas prácticas de proyectos ambientales y de conservación que aborden estos vínculos y cómo estas pueden contribuir a la reducción de la violencia de género y a alcanzar los objetivos de conservación. Este vacío ya fue identificado por USAID, quien ha financiado la iniciativa RISE (Ambientes Resilientes, Inclusivos y Sostenibles) con el objetivo de documentar buenas prácticas en la prevención y la respuesta a la violencia de género en contextos ambientales que puedan ser expandidas, replicadas y adaptadas en otras regiones y contextos. 

¿Cuáles son las acciones y herramientas prácticas que se han tomado (o que se pueden tomar) para trabajar los temas de violencia de género y medio ambiente?

Las organizaciones ambientales están prestando cada vez más atención a cómo prevenir y responder a la violencia de género en el contexto ambiental. Mientras se realizaba la publicación, por ejemplo, la UICN modificó su Política de Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres (2018) para reconocer que la violencia de género y la violencia contra las mujeres defensoras del medio ambiente exigían una atención especial y medidas correctivas, requiriendo que los proyectos tomasen medidas para entender los riesgos y garantizar que sus actividades no exacerbasen estas condiciones, y desarrollasen estrategias y resultados género-responsivos. Ese mismo año, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), actualizó su política de salvaguardas ambientales y sociales e incluyó normas mínimas sobre violencia de género, con el foco en el acoso y abusos sexuales, que deben cumplir las organizaciones que reciban financiación de este fondo.  

 

Es importante destacar que, aunque las guías y herramientas sobre cómo abordar la violencia de género en la programación ambiental están empezando a emerger ahora, existen muchas otras estrategias, guías y herramientas específicas de otros sectores que pueden ser modificadas y adaptadas y que pueden fomentar el aprendizaje entre sectores. A través de la iniciativa Avance de las Dimensiones de Género en el Medio Ambiente (AGENT), y con el apoyo de USAID y otros asociados, la UICN ha establecido el Centro de vínculos entre violencia de género y medio ambiente (Centro GBV-ENV) para compilar de manera cuidada información y herramientas y apoyar a los profesionales ambientales, incluidos la UICN y sus miembros, USAID y otros asociados y compañeros en estos temas. Por ejemplo, la guía Directrices para la integración de las intervenciones contra la violencia de género en la acción humanitaria del Comité Permanente entre Organismos (IASC en inglés) aporta información útil en múltiples sectores relevantes para el sector ambiental, como son el acceso a recursos hídricos y energéticos, la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia o la propiedad, entre otros. IASC también tiene otros recursos disponibles en español como la guía de bolsillo Cómo apoyar a una sobreviviente de la violencia por razones de género cuando no hay ningún agente encargado de la violencia por razones de género en su zona. Otras herramientas ùtiles solo disponibles en inglés son, por ejemplo, la guía de CARE para el monitoreo y mitigación de la violencia de género en programas sectoriales no enfocados en la violencia de género. Nuevas herramientas serán incluidas en el centro conforme aparezcan. 

 

Asimismo, la UICN está apoyando técnicamente a varios proyectos en el desarrollo de capacitaciones y herramientas a medida para abordar la violencia de género a través de su programación. USAID y la UICN siguen comprometidos con la concienciación sobre estos vínculos y la importancia de abordarlos, así como con estimular inversiones y compromisos para la creación de capacidades y la adopción de programas ambientales género-responsivos que aborden la violencia de género. Para más información sobre apoyo técnico, pero sobre todo para compartir sus propios recursos y herramientas, contáctenos en GBV-ENV@iucn.org.

 

¿Cómo se recomienda incorporar la respuesta a la pandemia de COVID-19 en el trabajo de protección ambiental y violencia de género?

Es de fundamental importancia reconocer que la violencia de género está generalizada y está ocurriendo en todos los países, contextos y comunidades. Las múltiples restricciones, factores estresantes y repercusiones de la pandemia empeoran esta situación. Además, los impactos de la degradación y las presiones ambientales están creando múltiples crisis que afectan a las personas de manera diferenciada. Como se indica en la nota informativa sobre la violencia de género y los vínculos con el medio ambiente durante COVID-19 de la UICN, el aumento de la violencia de género durante la pandemia requiere más que nunca concienciar sobre estos vínculos e invertir en acciones para abordarlos. Para saber más sobre vínculos específicos y medidas sugeridas para organizaciones ambientales, vea la nota informativa que será actualizada próximamente.

¿Cuál ha sido la experiencia y respuesta al empoderar a los hombres en la reducción de la brecha de género, incluido el abordaje de la violencia de género, en la implementación de proyectos ambientales?

Es sabido y cada vez más reconocido a nivel global que los hombres y los niños son agentes de cambio esenciales para la igualdad de género. Además, ellos también sufren diferentes formas de violencia de género. Programas, como el Responsible Men’s Club (Club de Hombres Responsables) en Vietnam han demostrado la importancia de asesorar, dar apoyo entre compañeros y concienciar a hombres y niños sobre masculinidades positivas y su papel en las comunidades para que estos hombres apoyen la igualdad de género en el acceso a los recursos naturales, se reduzca la oposición al cambio en normas tradicionales discriminatorias y cambien sus comportamientos y los de otros hombres en lo que respecta a la violencia de género. La UICN también ha desarrollado un borrador de trabajo de una herramienta para proyectos ambientales sobre salvaguardas de violencia de género que incluye los pasos a seguir y materiales adicionales relacionados con la participación de los hombres y el abordaje de la masculinidad (disponible en inglés próximamente).  

 

¿Cómo se puede abordar la violencia de género relacionada con contextos ambientales en comunidades donde está normalizada y que hay que hacer para evitar que se exacerbe?

La violencia de género está tan arraigada en los sistemas patriarcales, que en muchos países, contextos y comunidades es ‘normalizada’ tanto por hombres como por mujeres e incluso aceptada en determinadas situaciones. Por ello, cualquier actuación que pretenda abordar la violencia de género en contextos medioambientales debe tener en cuenta estas causas y normas socioculturales subyacentes. En este contexto, es crucial trabajar con expertos de género y violencia de género locales, involucrar a organizaciones expertas y a especialistas de sistemas de consulta, realizar formaciones proactivas para todo el personal sobre los temas e impactos de la violencia de género, y asegurar que diversas partes interesadas son incluidas para que informen cada aspecto del desarrollo e implementación del proyecto; en todos los contextos, pero sobre todo en aquellos donde la prevalencia de la violencia de género es extremadamente alta. Si estas causas subyacentes no se comprenden y no se tienen en cuenta, se corre el riesgo de que la violencia se exacerbe. 

¿Cómo se pueden adaptar los avances en abordar la violencia de género en la educación y la salud a los sectores de conservación y medio ambiente?

Debido a la omnipresencia de la violencia de género, la colaboración con otros sectores y el aprendizaje de ellos es esencial. Los profesionales ambientales pueden apoyarse en la amplia experiencia y herramientas de otros sectores, como son el de la salud o la educación, para identificar áreas de colaboración y adaptar estrategias. Es importante destacar que también se les puede considerar como asociados y partes interesadas. Los profesionales de la salud pueden compartir información sobre vías de referencia y sobre cómo adoptar un enfoque centrado en la persona superviviente al tratar casos de violencia de género. Además, pueden buscar organizaciones ambientales con las que colaborar para abordar factores estresantes ambientales como el cambio climático, la inseguridad alimentaria o los crímenes ambientales. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece recomendaciones útiles para investigar, documentar y monitorear la violencia sexual en contextos de emergencias en la publicación WHO Ethical and Safety Recommendations for Researching, documenting and monitoring sexual violence in emergencies (Un resumen de la publicación está disponible en español aquí). Así mismo, existen otros protocolos y recomendaciones éticas de otros sectores para atender casos de violencia de género que pueden ser útiles para los profesionales ambientales. Por ejemplo, el Comité Permanente entre Organismos (Inter-Agency Standing Committee (IASC), en inglés), publicó en 2019 una guía de “Estándares Mínimos para la Violencia de Género en Programas de Emergencias”, disponible en inglés (Una versión de 2015 publicada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas está disponible en Español aquí). Respecto al sector de la educación, la publicación documenta, por ejemplo, proyectos educativos innovadores como los clubes de radio para niñas establecidos en 2017 por el Coastal Association for Social Transformation Trust (Fondo de la Asociación Costera para la Transformación Social) en Bangladesh y que están sensibilizando a las comunidades de la Bahía de Bengala sobre los derechos de las mujeres y niñas, la salud reproductiva, la violencia doméstica y el matrimonio infantil, así como sobre formas de adaptarse y prepararse para los impactos del cambio climático.

¿Cómo se puede colocar como prioritario el tema de violencia de género en la agenda del sector ambiental, incluido en políticas públicas?

A lo largo de la última década en particular, los profesionales y legisladores ambientales han integrado de manera progresiva consideraciones de género en las esferas internacionales, regionales y nacionales, incluido dentro de los marcos de decisión y aplicación de las políticas nacionales sobre el medio ambiente, los fondos para el medio ambiente y los principales acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente, por ejemplo, los planes de acción de género en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Además, los principales fondos ambientales están comenzando a prestar atención a las consideraciones relativas a la violencia de género, como es el caso del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), cuya política sobre salvaguardas ambientales y sociales incluye normas mínimas para prevenir y responder a la violencia de género y la explotación y el abuso sexuales en el ciclo del proyecto y en el lugar de trabajo. A nivel nacional, hay poca evidencia de que las políticas ambientales estén prestando atención específicamente a la violencia de género. Por ello, se trata de un área importante para la investigación, la promoción y el apoyo técnico. Así mismo, se necesita apoyo adicional para mejorar la aplicación de las políticas en todos los sectores, a nivel internacional y nacional, y para proporcionar espacios de colaboración entre los sectores del medio ambiente y el género. La unión de esfuerzos con las organizaciones de mujeres que abogan por los derechos de la mujer puede contribuir en gran medida a lograr un cambio de políticas tanto en el ámbito ambiental como en el social.

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